
Por la manera en la que volaban Corujo y Urretaviscaya, por el dominio del campo que ejercía Pacheco, por el control que tenía Domingo, la noche prometía ser amarilla y negra.
Asomaba o amenazaba, por ese comienzo demoledor en el que Olivera concretó el 1-0, convertirse en la definitiva jornada de la identificación del equipo con el estilo de Diego Aguirre.
Las imágenes que regalaban de la cancha se iban sumando una tras una para poder jugar al adivino y establecer que la mano venía de fiesta. Porque Fénix, aunque se agrupaba para evitar que el vendaval lo machucara, hacía poquito para salir del agobio.
Sin embargo, la noche cambió de colores de forma radical a partir del instante que Nicolás Freitas recibió la tarjeta roja por la falta cometida a Papa.
Desde ahí en adelante el aurinegro comenzó a perder preponderancia en el juego. La pelota ya no fue propiedad absoluta suya, y a Carini comenzaron a llegarle con mayor insistencia de la que tenían los muchachos aurinegros contra Óscar Castro.
El panorama, definitivamente, terminó de ser opuesto cuando Pacheco se quedó en el vestuario. Sin la generación del "Tony", sin la visión del número 8 para meter los pases hacia los costados, el equipo de Aguirre perdió control del balón. Sin la pelota y en inferioridad numérica el partido se convirtió en un juego de "yo voy y voy" y "yo aguanto como puedo".
Aunque Fénix padeció por culpa de la falta de profundidad que tuvo su ataque, por lo poco precisos que se mostraron para aprovechar de las macanas de Carini, tanta insistencia no podía terminar de otra manera.
Así, con una de las tantas llegadas por los costados, esta vez el pase fue al lugar correcto y Bajter puso en el marcador lo que se merecía el equipo de Rosario Martínez por la manera en la que asumió el papel que le correspondía.
Lo que vino después fue de vértigo. Fénix pudo seguir de largo, porque no aflojó, pero no lo hizo porque siguió fallando en la culminación de las acciones. Y, por culpa de ello, quedó a centímetros del castigo, en ese cabezazo de Darío que pasó cerca.
La cifra
4 puntos sobre nueve disputados es lo que ganó hasta el momento el equipo aurinegro de Diego Aguirre.
C. Rivero
El patrón de la mitad del terreno. Fue el que empujó a su equipo.
Asomaba o amenazaba, por ese comienzo demoledor en el que Olivera concretó el 1-0, convertirse en la definitiva jornada de la identificación del equipo con el estilo de Diego Aguirre.
Las imágenes que regalaban de la cancha se iban sumando una tras una para poder jugar al adivino y establecer que la mano venía de fiesta. Porque Fénix, aunque se agrupaba para evitar que el vendaval lo machucara, hacía poquito para salir del agobio.
Sin embargo, la noche cambió de colores de forma radical a partir del instante que Nicolás Freitas recibió la tarjeta roja por la falta cometida a Papa.
Desde ahí en adelante el aurinegro comenzó a perder preponderancia en el juego. La pelota ya no fue propiedad absoluta suya, y a Carini comenzaron a llegarle con mayor insistencia de la que tenían los muchachos aurinegros contra Óscar Castro.
El panorama, definitivamente, terminó de ser opuesto cuando Pacheco se quedó en el vestuario. Sin la generación del "Tony", sin la visión del número 8 para meter los pases hacia los costados, el equipo de Aguirre perdió control del balón. Sin la pelota y en inferioridad numérica el partido se convirtió en un juego de "yo voy y voy" y "yo aguanto como puedo".
Aunque Fénix padeció por culpa de la falta de profundidad que tuvo su ataque, por lo poco precisos que se mostraron para aprovechar de las macanas de Carini, tanta insistencia no podía terminar de otra manera.
Así, con una de las tantas llegadas por los costados, esta vez el pase fue al lugar correcto y Bajter puso en el marcador lo que se merecía el equipo de Rosario Martínez por la manera en la que asumió el papel que le correspondía.
Lo que vino después fue de vértigo. Fénix pudo seguir de largo, porque no aflojó, pero no lo hizo porque siguió fallando en la culminación de las acciones. Y, por culpa de ello, quedó a centímetros del castigo, en ese cabezazo de Darío que pasó cerca.
La cifra
4 puntos sobre nueve disputados es lo que ganó hasta el momento el equipo aurinegro de Diego Aguirre.
C. Rivero
El patrón de la mitad del terreno. Fue el que empujó a su equipo.










0 comentarios:
Publicar un comentario