
"Yo lo vi y la Católica es más que nosotros", dijo por lo bajo, con sinceridad y sin temor, sino con la confianza -en vez del cuchillo- abajo del poncho, una autorizada voz aurinegra no bien Peñarol dejó atrás al Inter en Porto Alegre y enfiló hacia el partido de ida de octavos de final frente al campeón chileno en el Centenario.
Sin embargo, por lo mismo que aquel análisis frío y autocrítico dejó traslucir una fundada -y casi rebelde- esperanza de que Peñarol pasaría a las semifinales, ahora el equipo aurinegro, ya un escalón más arriba, pugna por llegar a la final de la Copa frente al siempre parejo, y últimamente arrollador, Vélez Sarsfield.
Esto es, en la base de todo, está el corazón y la actitud de un equipo que, conciente de sus limitaciones, no se desordena ni se desespera en la búsqueda del triunfo, sea de local o visitante, queriendo ir más allá de sus posibilidades.
Así, por ejemplo, Peñarol trabajó la victoria ante Godoy Cruz, sobrellevó el empate con el Inter y piloteó el trámite cerrado ante la Católica, como locatario; y así, también, consiguió "plantar bandera" en Mendoza, dar vuelta el resultado del Beira Rio y salir a buscar un gol clave en Santiago, cuando parecía que iba camino de quedar eliminado.
Después, los piques punzantes de Martinuccio hacia el área rival o para asistir a Olivera buscando sus cabezazos; el equilibrio de un cuadro que tiene un buen balance entre el retroceso hacia la defensa y la salida con cambios de frente claros hacia el ataque; y la concentración de un arquero y una línea de fondo que -salvo descuidos puntuales- crecieron en la medida que también lo hizo la exigencia de los adversarios, completan el panorama: Vélez puede ser o parecer más, pero Peñarol tiene formas para, al menos, empardar esa ventaja.
A favor
1 la penetración
La velocidad y perpendicularidad de Martinuccio, a veces pivoteadas por Olivera, son dos factores que le dan penetración y profundidad al ataque.
2 el juego aéreo
La capacidad de Olivera para ganar por arriba, más sus cabezazos de gol, no son un arrma alternativa al juego por abajo: es un instrumento letal y priotario.
3 el balance
Aunque con un solo volante de contención y ninguno de marca, la tenacidad de Freitas y la salida de Aguiar se complementan, y el equipo tiene balance.
4 la retaguardia
El rendimiento individual y conjunto del arquero y la línea de cuatro creció en la Copa; salvo distracciones aisladas, el fondo ha sido un baluarte.
5 la actitud
La decisión y concentración de un equipo ordenado y solidario gravitaron, tanto para quebrar como dar vuelta resultados.
Sin embargo, por lo mismo que aquel análisis frío y autocrítico dejó traslucir una fundada -y casi rebelde- esperanza de que Peñarol pasaría a las semifinales, ahora el equipo aurinegro, ya un escalón más arriba, pugna por llegar a la final de la Copa frente al siempre parejo, y últimamente arrollador, Vélez Sarsfield.
Esto es, en la base de todo, está el corazón y la actitud de un equipo que, conciente de sus limitaciones, no se desordena ni se desespera en la búsqueda del triunfo, sea de local o visitante, queriendo ir más allá de sus posibilidades.
Así, por ejemplo, Peñarol trabajó la victoria ante Godoy Cruz, sobrellevó el empate con el Inter y piloteó el trámite cerrado ante la Católica, como locatario; y así, también, consiguió "plantar bandera" en Mendoza, dar vuelta el resultado del Beira Rio y salir a buscar un gol clave en Santiago, cuando parecía que iba camino de quedar eliminado.
Después, los piques punzantes de Martinuccio hacia el área rival o para asistir a Olivera buscando sus cabezazos; el equilibrio de un cuadro que tiene un buen balance entre el retroceso hacia la defensa y la salida con cambios de frente claros hacia el ataque; y la concentración de un arquero y una línea de fondo que -salvo descuidos puntuales- crecieron en la medida que también lo hizo la exigencia de los adversarios, completan el panorama: Vélez puede ser o parecer más, pero Peñarol tiene formas para, al menos, empardar esa ventaja.
A favor
1 la penetración
La velocidad y perpendicularidad de Martinuccio, a veces pivoteadas por Olivera, son dos factores que le dan penetración y profundidad al ataque.
2 el juego aéreo
La capacidad de Olivera para ganar por arriba, más sus cabezazos de gol, no son un arrma alternativa al juego por abajo: es un instrumento letal y priotario.
3 el balance
Aunque con un solo volante de contención y ninguno de marca, la tenacidad de Freitas y la salida de Aguiar se complementan, y el equipo tiene balance.
4 la retaguardia
El rendimiento individual y conjunto del arquero y la línea de cuatro creció en la Copa; salvo distracciones aisladas, el fondo ha sido un baluarte.
5 la actitud
La decisión y concentración de un equipo ordenado y solidario gravitaron, tanto para quebrar como dar vuelta resultados.










0 comentarios:
Publicar un comentario