
Peñarol empezó con todo. Arrasó a Bella Vista, lo pasó por arriba a fútbol y a velocidad. Fue a un toque, con dinámica, con explosión de mitad de cancha hacia adelante, jugando al "tiqui-tiqui" que hoy tanto le reclaman a Carrasco en Nacional. Pero era Peñarol. El de Diego Aguirre, muy parecido al que ganó el Uruguayo de la temporada anterior. Con pelota al ras del piso, con toques precisos, triangulaciones, paredes y fundamentalmente, fútbol rápido por las dos bandas.
Bella Vista no pudo pararse. Era superado por todos lados y si no recibió tres goles en esos primeros minutos del partido, fue por la gran actuación que le cupo al arquero Sebastián Britos.
Un corner cerrado que manoteó notablemente, un mano a mano con Martinuccio que salvó con el pie derecho y una tapada abajo ante el argentino, antes del golazo que anotó el "Tony" Pacheco cuando apenas iban 17 minutos de juego.
El 1 a 0 estaba plenamente justificado, pero el tanteador no reflejaba la superioridad que plasmó Peñarol en la cancha.
El auriblanco se defendió como pudo y aguantó el temporal. La sacó barata, incluso ante una decisión equivocada del árbitro que anuló mal un gol lícito de Mier en el arranque mismo del juego.
Para el segundo tiempo había que esperar más goles de Peñarol. Tal y como se había dado el partido, era lo previsible. Sin embargo, el aurinegro ya no fue el mismo. Y Bella Vista tampoco. Peñarol no tuvo el mismo vértigo ni el mismo fútbol. El "papal" emparejó, arrimó, controló a su adversario y se animó. No tuvo golpe final, no tuvo peso, pero un error de Sebastián Sosa ante un tiro de esquina (soltó una pelota fácil ante un rival) determinó el empate provisorio de Esteban Maga. Ese 1 a 1 tomó en su peor momento al aurinegro. Ya no era el de la primera parte. Pero ahí Peñarol apeló a su fuerza, al empuje, al corazón. Aguirre movió piezas y reacomodó al equipo, pero el gol no aparecía por ningún lado. Pacheco tuvo que frotar la lámpara a tres del final. Ejecutó un tiro libre magistralmente, la pelota dio en el palo derecho, y en el rebote, Guillermo Rodríguez puso el 2-1 con el alma.
La cifra
2 victorias suma Peñarol en el Torneo Clausura. La anterior fue ante Wanderers, también por 2 a 1.
La estrella
A. Pacheco
El talento de siempre con mucho más despliegue. Un gol y medio.
Bella Vista no pudo pararse. Era superado por todos lados y si no recibió tres goles en esos primeros minutos del partido, fue por la gran actuación que le cupo al arquero Sebastián Britos.
Un corner cerrado que manoteó notablemente, un mano a mano con Martinuccio que salvó con el pie derecho y una tapada abajo ante el argentino, antes del golazo que anotó el "Tony" Pacheco cuando apenas iban 17 minutos de juego.
El 1 a 0 estaba plenamente justificado, pero el tanteador no reflejaba la superioridad que plasmó Peñarol en la cancha.
El auriblanco se defendió como pudo y aguantó el temporal. La sacó barata, incluso ante una decisión equivocada del árbitro que anuló mal un gol lícito de Mier en el arranque mismo del juego.
Para el segundo tiempo había que esperar más goles de Peñarol. Tal y como se había dado el partido, era lo previsible. Sin embargo, el aurinegro ya no fue el mismo. Y Bella Vista tampoco. Peñarol no tuvo el mismo vértigo ni el mismo fútbol. El "papal" emparejó, arrimó, controló a su adversario y se animó. No tuvo golpe final, no tuvo peso, pero un error de Sebastián Sosa ante un tiro de esquina (soltó una pelota fácil ante un rival) determinó el empate provisorio de Esteban Maga. Ese 1 a 1 tomó en su peor momento al aurinegro. Ya no era el de la primera parte. Pero ahí Peñarol apeló a su fuerza, al empuje, al corazón. Aguirre movió piezas y reacomodó al equipo, pero el gol no aparecía por ningún lado. Pacheco tuvo que frotar la lámpara a tres del final. Ejecutó un tiro libre magistralmente, la pelota dio en el palo derecho, y en el rebote, Guillermo Rodríguez puso el 2-1 con el alma.
La cifra
2 victorias suma Peñarol en el Torneo Clausura. La anterior fue ante Wanderers, también por 2 a 1.
La estrella
A. Pacheco
El talento de siempre con mucho más despliegue. Un gol y medio.










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